Ajo: propiedades naturales y su relación con las infecciones
El ajo es uno de los alimentos más utilizados en la medicina tradicional. Contiene compuestos azufrados, especialmente alicina, que se forma cuando el ajo fresco se corta o tritura y que ha demostrado actividad antimicrobiana en estudios de laboratorio.
¿Puede combatir bacterias?
Algunos compuestos del ajo han mostrado capacidad para inhibir determinadas bacterias y otros microorganismos en estudios experimentales. Sin embargo, esto no significa que comer ajo pueda curar una infección bacteriana en una persona.
Por eso, aunque popularmente se le conoce como un “antibiótico natural”, el ajo no sustituye a los antibióticos recetados por un médico cuando existe una infección que requiere tratamiento.
Otros posibles beneficios
Incluir ajo en la alimentación puede aportar compuestos antioxidantes y formar parte de una dieta saludable. Algunas investigaciones también han estudiado su posible relación con la salud cardiovascular y el control de determinados factores de riesgo.
¿Cómo aprovecharlo?
Una forma sencilla es utilizar ajo fresco triturado o picado como ingrediente de comidas, junto con verduras, carnes, pescados, sopas y salsas.
Si quieres aprovechar la alicina, triturar o picar el ajo antes de cocinarlo permite que se formen sus compuestos característicos.
Precauciones
El consumo de cantidades habituales en los alimentos suele ser seguro. Sin embargo, grandes cantidades de ajo o suplementos concentrados pueden provocar molestias digestivas y aumentar el riesgo de sangrado, especialmente en personas que toman medicamentos anticoagulantes.
El ajo puede ser un excelente alimento dentro de una dieta equilibrada, pero ante fiebre persistente, dolor intenso, pus u otros signos de infección, lo adecuado es buscar valoración médica en lugar de intentar tratarla únicamente con remedios caseros.