Ajo antibiótico natural: bacterias, infecciones y 14 recetas caseras para usarlo en casa
El ajo (Allium sativum) es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina y también tiene una larga historia dentro de la medicina tradicional. Contiene compuestos azufrados, entre ellos la alicina, que se forma cuando el ajo se corta o tritura.
Algunos de estos compuestos han mostrado efectos interesantes en investigaciones científicas. Sin embargo, llamar al ajo un “antibiótico natural” puede resultar engañoso: que tenga actividad antimicrobiana en laboratorio no significa que pueda sustituir un antibiótico para tratar una infección. La evidencia clínica para utilizar ajo contra infecciones es insuficiente.
¿El ajo realmente combate las bacterias?
En estudios de laboratorio, diferentes componentes del ajo han demostrado actividad frente a determinados microorganismos.
Esto ha generado interés científico, pero no significa que comer ajo pueda eliminar una infección bacteriana que necesita tratamiento médico.
Por ejemplo, para el resfriado común tampoco existe evidencia clínica suficiente para afirmar que los suplementos de ajo prevengan o traten la enfermedad.
Por eso, ante una infección diagnosticada, el ajo puede formar parte de la alimentación, pero no debe sustituir el tratamiento indicado por un profesional.
¿Qué beneficios sí se han estudiado?
El ajo tiene una investigación bastante amplia en diferentes áreas.
Colesterol
Los suplementos de ajo pueden producir una reducción pequeña del colesterol total y del colesterol LDL en algunas personas con niveles elevados. El efecto es mucho menor que el de los medicamentos utilizados específicamente para reducir el colesterol.
Presión arterial
Algunos estudios sugieren que determinadas preparaciones de ajo pueden reducir ligeramente la presión arterial en personas con hipertensión.
Esto no significa que una persona pueda abandonar su tratamiento y sustituirlo por ajo.
Glucosa
También existen investigaciones que señalan una posible reducción pequeña de la glucosa en personas con diabetes, aunque la evidencia no permite utilizar el ajo como tratamiento principal.
14 formas de incorporar ajo a tu alimentación
No necesitas preparar remedios concentrados para aprovechar el ajo. Puedes utilizarlo simplemente como ingrediente culinario:
- Ajo picado en ensaladas con aceite de oliva y limón.
- Pollo al ajo con hierbas aromáticas.
- Pescado al horno con ajo y perejil.
- Verduras salteadas con ajo.
- Sopa de ajo.
- Arroz con ajo y verduras.
- Pasta con ajo y aceite de oliva.
- Frijoles o lentejas condimentados con ajo.
- Papas al horno con ajo y romero.
- Guacamole con una pequeña cantidad de ajo.
- Hummus con ajo.
- Salsa de yogur y ajo.
- Aderezo de ajo, limón y aceite de oliva.
- Ajo asado para acompañar verduras, carnes o pan integral.
Estas preparaciones permiten disfrutar del ajo como alimento sin necesidad de consumir cantidades excesivas.
¿Hay que comerlo crudo?
No necesariamente.
El ajo crudo contiene compuestos que se forman o aumentan cuando el ajo se corta o tritura, pero cocinarlo modifica su composición.
No existe una necesidad demostrada de consumirlo crudo para obtener un supuesto efecto antibiótico.
Además, el ajo crudo puede provocar acidez, gases, dolor abdominal o náuseas en algunas personas.
Lo que NO debes hacer: colocar ajo directamente sobre la piel
Este es uno de los remedios caseros que conviene evitar.
Aplicar ajo crudo sobre la piel, especialmente cubriéndolo durante horas, puede producir irritación intensa e incluso quemaduras químicas. Existen casos médicos documentados de quemaduras de segundo grado después de utilizar ajo triturado sobre la piel.
Por eso, no es recomendable utilizarlo para tratar:
- Verrugas.
- Hongos.
- Heridas.
- Infecciones.
- Picaduras.
- Acné.
Una infección de la piel necesita una valoración adecuada, especialmente si existe pus, dolor creciente, fiebre o enrojecimiento que se extiende.
¿Y los suplementos de ajo?
Los suplementos contienen cantidades y concentraciones diferentes a las del ajo utilizado normalmente en la cocina.
Además, pueden aumentar el riesgo de sangrado, especialmente en personas que toman anticoagulantes o aspirina. También pueden interactuar con determinados medicamentos.
Si tienes una cirugía programada, tomas medicamentos para la coagulación o utilizas varios medicamentos diariamente, conviene consultar con tu profesional de salud antes de utilizar suplementos de ajo.
Entonces, ¿es bueno comer ajo?
Sí. El ajo puede formar parte perfectamente de una alimentación saludable.
Tiene compuestos vegetales interesantes y puede contribuir a una dieta variada. Además, utilizarlo para condimentar los alimentos puede ayudar a aportar sabor sin depender tanto de la sal.
Pero hay que mantener expectativas realistas:
El ajo es un alimento con propiedades interesantes, no un antibiótico que pueda sustituir a los medicamentos.
En resumen
- El ajo contiene compuestos azufrados como la alicina.
- Tiene propiedades antimicrobianas demostradas principalmente en estudios experimentales.
- Puede producir pequeñas mejoras en colesterol, presión arterial o glucosa en determinadas circunstancias.
- No existe evidencia suficiente para utilizarlo como tratamiento de infecciones.
- No debe aplicarse ajo crudo directamente sobre la piel, porque puede provocar quemaduras.
- Como alimento, puede incorporarse de muchas maneras a una dieta equilibrada.
La mejor forma de aprovechar el ajo es utilizarlo como parte de las comidas, no convertirlo en un sustituto de los tratamientos médicos.