Salud sexual en el adulto mayor: Cambios, mitos y cuidados

Las consultas sobre la salud sexual y los cambios anatómicos o fisiológicos asociados al envejecimiento son habituales en la medicina preventiva y la andrología. Con el paso de los años, el cuerpo masculino experimenta variaciones fisiológicas naturales debido a la reducción paulatina de los niveles de testosterona, el envejecimiento vascular y la pérdida de elasticidad en los tejidos.

Cambios fisiológicos asociados al envejecimiento masculino

El proceso de envejecimiento afecta de manera progresiva a los tejidos y al sistema circulatorio:

  • Flujo sanguíneo y función eréctil: La microcirculación arterial puede verse comprometida por la pérdida de flexibilidad en los vasos sanguíneos o por el desarrollo leve de aterosclerosis. Debido a esto, la firmeza de las erecciones puede disminuir y requerir una mayor estimulación directa.

  • Sensibilidad y elasticidad del tejido: La producción de colágeno y elastina disminuye con la edad. En consecuencia, la elasticidad de la piel y de los cuerpos cavernosos se reduce de forma natural.

  • Niveles hormonales (Andropausia o hipogonadismo tardío): A partir de los 30 años, los niveles de testosterona disminuyen aproximadamente un 1% por año. Esta reducción gradual puede influir en la libido, la masa muscular, la densidad ósea y el volumen de la eyaculación.

  • Percepción visual del tamaño: En muchos casos, el aumento de grasa en la zona púbica (grasa infraabdominal) o la hiperplasia benigna de próstata pueden dar la impresión óptica de un acortamiento, aunque la estructura anatómica básica se mantenga.

Mitos y realidades sobre la salud sexual en la madurez

Es importante aclarar conceptos erróneos frecuentes sobre la sexualidad en adultos mayores:

  • Mito 1: "La función sexual desaparece por completo con la vejez" Falso. Aunque la respuesta sexual se vuelve más lenta y requiere mayor tiempo de recuperación entre erecciones (periodo refractario), la actividad sexual satisfactoria puede mantenerse a lo largo de toda la vida si existe una buena salud general.

  • Mito 2: "Los problemas de erección en la vejez son puramente psicológicos" La realidad: En hombres mayores, la disfunción eréctil suele tener una causa predominantemente vascular, neurológica o hormonal. Por este motivo, a menudo actúa como un marcador temprano de salud cardiovascular.

Precauciones y cuándo consultar al médico

Es indispensable acudir a una evaluación médica con un urólogo o andrólogo ante las siguientes señales de alerta:

  1. Disfunción eréctil de aparición repentina: Puede ser un síntoma indicativo de patología cardiovascular subyacente, hipertensión arterial o diabetes no controlada.

  2. Dolor, curvatura acentuada o nódulos: La aparición de dolor durante la erección o desviaciones anatómicas marcadas puede deberse a la enfermedad de Peyronie (fibrosis en los cuerpos cavernosos).

  3. Síntomas urinarios asociados: Dificultad para orinar, flujo débil o necesidad frecuente de orinar por la noche deben evaluarse para descartar afecciones prostáticas.

Hábitos para preservar la salud vascular y hormonal

Para mantener una adecuada función vascular y metabólica en la madurez, se recomiendan las siguientes pautas:

  • Ejercicio aeróbico regular: Actividades como caminar a buen ritmo, nadar o andar en bicicleta favorecen la liberación de óxido nítrico y la salud del endotelio vascular.

  • Alimentación cardioprotectora: Adoptar una dieta rica en vegetales, frutas, pescado azul y grasas saludables ayuda a mantener niveles óptimos de colesterol y presión arterial.

  • Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol: El tabaco acelera el daño en las arterias del pene, siendo una de las principales causas evitables de disfunción eréctil.

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