Culebrilla es una enfermedad común que se activa con el estrés

La culebrilla, también conocida como herpes zóster, es una enfermedad causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster. Después de haber tenido varicela, este virus permanece inactivo en los nervios y, años más tarde, puede volver a activarse.

Aunque el estrés intenso se considera uno de los factores que podrían favorecer esta reactivación en algunas personas, no es la única causa. La edad avanzada y un sistema inmunológico debilitado también aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad.

¿Por qué aparece la culebrilla?

Una vez superada la varicela, el virus permanece latente en el organismo. Con el paso del tiempo, puede reactivarse cuando las defensas disminuyen por diferentes motivos, entre ellos:

  • Envejecimiento.
  • Estrés físico o emocional intenso.
  • Enfermedades que afectan el sistema inmunológico.
  • Algunos tratamientos médicos, como la quimioterapia o los medicamentos inmunosupresores.

No todas las personas que han tenido varicela desarrollarán culebrilla.

Síntomas más frecuentes

La culebrilla suele comenzar con dolor, ardor, picazón u hormigueo en una zona del cuerpo. Días después aparece una erupción con pequeñas ampollas agrupadas, generalmente en un solo lado del torso o del rostro.

Otros síntomas pueden incluir:

  • Sensibilidad al tacto.
  • Fiebre leve.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio.

En algunas personas, el dolor puede persistir incluso después de que desaparezca la erupción, una complicación conocida como neuralgia posherpética.

¿Se puede prevenir?

Mantener un estilo de vida saludable puede favorecer el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Dormir bien, controlar el estrés, realizar actividad física y seguir una alimentación equilibrada son hábitos beneficiosos para la salud en general.

Además, existen vacunas recomendadas para determinados grupos de edad y personas con mayor riesgo de desarrollar herpes zóster. Consulta con tu profesional de la salud para saber si eres candidato a recibirla.

Precauciones

Si aparece una erupción dolorosa acompañada de ampollas, especialmente cerca de los ojos o en el rostro, busca atención médica lo antes posible. El tratamiento antiviral iniciado en las primeras 72 horas puede ayudar a reducir la duración y las complicaciones de la enfermedad.

Las personas con culebrilla deben evitar el contacto directo de las lesiones con personas que nunca hayan tenido varicela, recién nacidos, embarazadas sin inmunidad o personas con el sistema inmunológico debilitado hasta que las ampollas formen costras.

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