Alerta en peluquerías: una infección común tras un corte de cabello

Ir a la peluquería suele ser un momento de cuidado personal y relajación. Sin embargo, detrás de las tijeras, las capas y los peines se esconde un riesgo silencioso que los especialistas en dermatología y salud pública piden no pasar por alto: la transmisión de infecciones cutáneas y capilares en el cuero cabelludo.

Aunque la mayoría de los establecimientos cumplen estrictamente con las normas de higiene, el uso compartido de herramientas y la falta de una desinfección adecuada pueden convertir un corte de cabello en el escenario ideal para el contagio de afecciones molestas. A continuación, te contamos cuál es la infección más frecuente y cómo prevenirla.

La infección más común: La tiña del cuero cabelludo (Tinea capitis)

Entre las afecciones que pueden adquirirse tras una visita a la peluquería, la tiña del cuero cabelludo encabeza la lista.

¿Qué es? No se trata de un gusano, como su nombre popular a veces sugiere, sino de una infección fúngica (por hongos dermatofitos) que afecta directamente la piel de la cabeza y la raíz del cabello.

¿Cómo se contagia en la peluquería? El hongo se propaga con facilidad a través de peines, cepillos, tijeras, máquinas de cortar cabello o reposacabezas que no han sido debidamente esterilizados o desinfectados tras atender a una persona previamente infectada. Las esporas del hongo pueden sobrevivir en estas herramientas durante largos periodos.

Síntomas de alerta para identificar la infección

Si tras un corte de cabello o visita al salón notas alguna de las siguientes señales en tu cabeza, es importante acudir al dermatólogo a la brevedad:

Placas escamosas y circulares: Zonas redondas donde la piel se ve reseca, enrojecida o con descamación similar a la caspa, pero localizada.

Pérdida de cabello por zonas (Alopecia focal): Áreas donde el cabello se quiebra al ras de la piel o se cae por completo, dejando pequeños puntos negros.

Picor intenso y persistente: Una comezón molesta que no desaparece con el lavado habitual.

Inflamación y dolor: En casos más avanzados (conocidos como querión), puede aparecer una placa inflamada, elevada, purulenta y dolorosa que requiere tratamiento médico urgente para evitar cicatrices permanentes y pérdida de cabello definitiva.

Otras infecciones frecuentes en salones de belleza

Además de los hongos, la falta de higiene en los utensilios puede facilitar la transmisión de:

Foliculitis bacteriana: Pequeños granitos rojos o con pus alrededor de los folículos pilosos, causados generalmente por bacterias como el Staphylococcus aureus al entrar en la piel a través de microlesiones o cortes superficiales con navajas y máquinas.

Pediculosis (Piojos): Aunque son más comunes en colegios, el uso de capas de corte sucias o cepillos no desinfectados también puede transferir estos parásitos de un cliente a otro.

¿Cómo puedes protegerte y exigir seguridad?

Prevenir estas infecciones está en manos tanto del establecimiento como del cliente. No tengas pena de observar y preguntar por las medidas de higiene:

Herramientas desinfectadas frente a ti: Lo ideal es que el peluquero extraiga los peines, cepillos y tijeras de soluciones esterilizantes (como líquidos bactericidas/fungicidas) o que utilicen herramientas limpias y embolsadas para cada cliente.

Limpieza de máquinas y cuchillas: Asegúrate de que las cuchillas de las rasuradoras sean desinfectadas o cambiadas/limpiadas con spray sanitizante antes de usarlas en tu piel.

Uso de toallas limpias: Exige que la toalla que coloquen en tu cuello sea completamente limpia y recién lavada.

Consejo dermatológico: Si notas cualquier lesión sospechosa, enrojecimiento o picor persistente en los días posteriores a tu corte de cabello, evita automedicarte con cremas con corticoides, ya que estas pueden empeorar los hongos. Consulta siempre a un dermatólogo para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento antimicótico o antibacteriano adecuado.

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